Cuaderno del pintor

Poéticas y aforismos

Notas escritas entre el estudio, el jardín de Normandía, la playa y los desiertos de White Sands.

Por La Pintura Espacio G. Martín-Calero

Bañar las manos en los azules húmedos y separar los verdes secos.
El rojo intenso añora el amarillo sin límites.

Es el suicidio de un pintor: no encontrar la forma de dimensionar con sensibilidad e inteligencia extremas su pintura, el lenguaje y su estructura.
Así ¿de que sirven sus conocimientos si acaba siendo esclavo de sí mismo?

Los pintores nos bañamos con colores en el manantial.
Nuestras líneas, inexistentes en la naturaleza, evocan por descubrir lo vivido.

Un acantilado de tierras rojas violentas
Un mar o ¿cielo?
Unas ramas
verdes y amarillos
pintura excéntrica.

Infinito inasible
Paisaje
Aguas entre platas
Lapislázuli en el deseo
Entre las hojas que son escrituras rojas del árbol.

En pintura “Ver” es “Ser”.
Si no, pinto dibujo, muero.

De nuevo retratos. La pintura es desde el comienzo, materia que nos transporta. Después el parecido, la evidencia. Y la consecuencia, el misterio, enamorarse de la persona. El deseo de la posesión del retrato.

Cioran: “Lo que yo se destroza lo que yo quiero”.
Y como pintor digo: “¿no será lo que yo se destroza lo que yo veo?”

Desnudos y más desnudos hombres mujeres.
En el Shunga salvaje y duro.
Los cuerpos hermosos y libres viven en su placer.

Empiezo los dibujos de desnudos por las rodillas
o por los pies
o por la cintura
o por las manos
o por la cabeza, linea que baja por la frente y nariz y labios y curva del cuello
Hombre o mujer.

En la contemplación de la naturaleza no vemos que esta se construya con líneas. Se construye con el aire.

La luz del barroco es la pintura de Murillo,
Claridad dorada ¿es la representación de Dios o de la muerte, el vacío?
La desaparición, la pérdida del todo nos rodea, vivimos en la fragilidad.
Su pintura “Dos mujeres en la ventana” nos desborda, nos paraliza, la mujer asomada a la ventana nos desea ¿existe una fuerza mayor?

¿En qué momento las pinturas nos escogen a nosotros?
incluso sin distinguir los nombres de los colores
¿acaso importa?

Reincido, flores del Jardín.
Blancos con amarillos sobre ¡verdes o azules o rosas y ocres!
Estos días llueve, la humedad contagia.

Pinto un desnudo, mujer, pies en alto.
El color es caricia en su piel.
Entre olores a madreselva.

Hace frío en este final del verano, pinto enormes desnudos en un jardín, uno con los pies en alto, otro con el descaro en la mirada. Shakespeare: “el día aún no está cerca; fue el ruiseñor y no la alondra cuya voz atravesó tu temeroso oído”. Oír en la oscuridad, ¿ver en la luz?

Pintura. Según Cioran “la sabiduría es nefasta al genio, mortal al talento”. La radicalidad. Ver es una actividad. Aún cuando solo esté destinada al placer.

Fabrico los paisajes. No pinto paisajes. Este árbol del sur en el acantilado de fuego que como en el poema de Heine añora el roble del norte cubierto de nieve nos arrastra en la evocación del deseo.

Dibujo en el White Sands, yesos blancos que conducen a la locura, calor sofocante y arenas frías, arrastrados por entre los vientos sin norte, espacios inmenso con signos de una delicadeza imposible, sin agua sin vivir, rápidos trazos negros en un papel convertido en espacios entre signos. Nuestra percepción cambia la realidad, White Sands es la crueldad y la muerte revestida de belleza inabarcable. Mis dibujos son ya unas obras cuyas referencias habitan en el recuerdo.

Paisaje que es realidad en su evocación, es decir, la apariencia de las formas exteriores sin ¿ninguna significación espiritual? La mirada no es inocente. El paisaje emociona el recuerdo de lo vivido. Lo exterior acaba siendo un interior subjetivo. Los recuerdos de caminos sin fin, veo el árbol y añoro su sombra. El paisaje ¿es una realidad, una idea? Así lo entendemos como concepto de la razón.

La pintura es lenguaje independiente de quien la use. Creamos trascendiendo el lenguaje. La naturaleza es fabricada por el pintor. Al igual que Cézanne que insistía que “la naturaleza está en nuestro interior”. Y nuestra naturaleza interiorizada ¿es nuestra infancia? ¿Son nuestras sensaciones y recuerdos a olores sabores ilusiones y frustraciones y deseos? Así la pintura es evidencia de la fuerza bruta de nuestro manantial.

La belleza ¿y su pérdida? Es un acto de crueldad. “La naturaleza es hermosa cuando si al mismo tiempo posee la apariencia del arte, y el arte no puede ser llamado bello si no somos conscientes que se trata del arte”. Kant nos lleva por caminos sensibles. La belleza ¿existe en la ciencia? Es decir, es la creación que existe con sus lenguajes y la belleza en el extremo los únicos que permiten aflorar el revulsivo de la existencia.

Vivimos días donde podemos utilizar el lenguaje de la pintura como nos plazca. Atrás quedan los dogmatismos. Ahora es la Libertad, días de plena libertad total, y curioso, ya nadie nos exige ni nos piden cuentas. La historia de la pintura es el recorrido por las obras hechas, es nuestra elección.

La obligación de una deducción nos va a matar. La pintura está en nuestra percepción sensible. Bebamos de nuestro manantial. Pidamos el absoluto, no menos.

A la pintura ¿se puede llegar por apreciación? Y aquí L. Wittgenstein nos dice que no solamente es difícil describir en qué consiste la apreciación, sino que es imposible.

En el antiguo egipcio dormir era entrar en la muerte. En la mañana me despierto y veo luz ¿Dios es luz? Color es luz. Hegel: “la pintura representa el interior bajo la forma; pero su fondo propio es la subjetividad sensible” ¿habla de Dios? “la representación, la totalidad, no es otro que el absoluto mismo en su verdad”.

El rojo de los peces se mezclan con los verdes y amarillos vegetales sobre azul ultramar y aguas reflejos de luz ciega. El aíre entremezclado construye la enorme pintura. Olor a salitre.

La creación no nace en deseo de permanencia. Es un revulsivo que nos enfrenta al abismo. Así es mejor contar con el silencio aún cuando no se desee. Lo demás es menos.

La Pintura en su existencia. Puro enigma.
Un cuadro es su milagro. Pura visibilidad.

La obra absoluta, inabarcable. Llegar y habitar en el sexto estadio. La pintura inasible. Hegel es referencia, habla que el mundo exterior debe ser forjado de una manera conforme a lo absoluto, para llegar a una manifestación, creación, que le corresponde, es decir sensible, y ser penetrados por lo absoluto.
Es decir, vivir nuestra vida en lo esencial.

Poéticas y aforismos 15

En el jardín, en Normandía, frente al estanque con flores, plantas, isla, árboles y hojas en el reflejo, mariposas blancas y libélulas azules, brisa cálida en el mediodía de agosto, dibujo sobre una gran mesa un rollo de papel Japón de 20 metros de largo, inabarcable. Cioran: “solo es subversivo el espíritu que implica la obligación de existir”.

Dibujo en la playa, cuerpos, barcos y sus velas, niños jugando con la arena y con el balón, personas dormidas o leyendo, el aire nos acaricia, puro placer y disfrute, con marea baja la playa es infinita. Pintar, dibujar, mil veces, estas playas.

Durante 50 años pintando todo todo, el cielo, manos, arboles, pájaros, caras, cuerpos desnudos, peces en el YuYuan Shanghai, paisajes de Castilla, el mar del atlántico norte de Azores, paisajes de sudoeste francés, en Paris el río Sena y sus puentes y el Jardín de Plantas, los desiertos vacíos del sur de US y el White Sands, las islas lejanas, las aguas que rodean Seattle, perros, flores y planta y montañas y ríos, las nubes y sus sombras. Pinto en plenitud cada día el todo.

La imaginación y el entendimiento, según Kant constituyen el genio, y así la imaginación es un instrumento del conocimiento, y el entendimiento se debe adecuar al concepto.
Y ninguna ciencia enseña el ser genio, como expresión propia y subjetiva. Y Kant mezcla alma, espíritu, el genio revela una nueva regla o forma del lenguaje que no ha podido ser, no existía, en ningún concepto anterior y de ninguno precedente.
Y pregunto ¿quien es capaz de entender o ver al genio?

Pintar es vivir en el espacio, pienso y trabajo y vivo desde y en el color.

Todo aquello que veo son líneas.
Las imágenes exteriores, casas en el paisaje, los árboles con sus frutos, los acantilados, rostros en las mesas de las terrazas de Paris, líneas.
Y el aire duro y frío que esta mañana nos golpeaba con agua helada ¿se puede dibujar?

En el lenguaje de la pintura ser revolucionario: es “ser”, es lo más simple y difícil a su vez.
Produce perplejidad.
Para ello el pintor vive en la a temporalidad.

Bañarse en la luz y jugar con el color y con la línea en la superficie crear la evocación ¿alguien da más? Es la pintura.

Pienso en pintura
Vivo dentro de los colores
Del rosa al oro
Del verde al azul ultramar
En el otoño los ocres me envuelven en su humedad.